“You can’t be a real country unless you have a beer and an airline- it helps if you have some kind of a football team, or some nuclear weapons, but at the very least you need a beer”
by Frank Zappa
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Pasó un ministro del emperador y le dijo a Diógenes: -¡Ay, Diógenes! Si aprendieras a ser más sumiso y a adular más al emperador, no tendrías que comer tantas lentejas.
Diógenes contestó: -“Si tú aprendieras a comer lentejas no tendrías que ser sumiso y adular tanto al emperador.
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No hay ninguna razón, en teoría, por la cual la presencia de dios no pueda ser medida o detectada de alguna forma. La única razón por la cual los creyentes afirman que dios ‘no puede’ ser detectado de esta forma es porque dios no es detectado, y así pues, hay que montar una vasta e intrincada racionalización para explicar a este ‘algo’ amoroso, eterno y todopoderoso que es, según todo aspecto externo y objetivo, indistinguible de la nada.
NMS
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Había una vez, en un reino muy lejano y perdido, un rey al que le gustaba sentirse poderoso. Su deseo de poder no se satisfacía sólo con tenerlo, él, necesitaba, además, que todos lo admiraran por ser poderoso. Así como la madrastra de Blanca Nieves no le alcanzaba con verse bella, también él necesitaba mirarse en un espejo que le dijera lo poderoso que era. Él no tenía espejos mágicos, pero contaba con un montón de cortesanos y sirvientes a su alrededor a quienes preguntarle si él era el más poderoso del reino.
Invariablemente todos le decían lo mismo:
- Alteza, eres muy poderoso, pero tú sabes que el mago tiene un poder que nadie posee: Él conoce el futuro.
El problema es que Dios, en este sofisticado sentido físico, no tiene ningún parecido con el Dios de la Biblia o de cualquier otra religión.
Si un físico dice que Dios es sólo otro nombre para la constante de Planck o que Dios es una supercuerda, debemos tomarlo como una pintoresca forma metafórica de decir que las supercuerdas o el valor de la constante de Planck son un misterio profundo.
Obviamente no tiene ni la menor conexión con un ser capaz de perdonar pecados, un ser que quizá escuche oraciones, que le importa si el sabbath comienza a las cinco o a las seis de la tarde, si usas un velo o no, o si se te ve un poco del brazo, y no hay conexión tampoco con cualquier ser capaz de imponer la pena de muerte sobre su propio hijo para expiar todos los pecados del mundo que se cometieran antes y después de él haber nacido.
Geniales palabras de Richard Dawkins.
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Dando vueltas esta tarde por internet, la verdad es que no he podido evitar el impulso de colgaros esta recopilación que encontré y que me pareció, cuando menos, curiosa:
“Si una joven se casa sin ser virgen, morirá apedreada” (Deuteronomio 22:20, 21).
“Si un esclavo está contento contigo, tomarás un punzón y le horadarás la oreja y te servirá para siempre. Y lo mismo le harás a tu esclava. (Deuteronomio 15:16-18).
“Si alguien tiene un hijo rebelde que no obedece ni escucha cuando lo corrigen, lo sacarán de la ciudad y todo el pueblo lo apedreará hasta que muera” (Deuteronomio 21:18-21).
“El que tenga los testículos aplastados o el pene mutilado no será admitido en la asamblea de Yavé. Tampoco el mestizo hasta la décima generación” (Deuteronomio 23:1, 2).
“Si un hombre yace con otro, los dos morirán” (Levítico 20:13).
“Si un hombre toma a una mujer y a la madre de la mujer, se les quemará a los tres” (Levítico 20:14).
“El que toque un cadáver y no se purifique debe ser eliminado de Israel” (Números 19:11-13).
“Saca al blasfemo del campamento y que muera apedreado” (Levítico 24:13-16).
“Los que adoren a otros dioses o al sol, la luna o todo el ejército del cielo, morirán lapidados” (Deuteronomio 17:2-5).
“Todo hombre o mujer que llame a los espíritus o practique la adivinación morirá apedreado” (Levítico 20:27).
“A los hechiceros no los dejaréis con vida” (Éxodo 22:17).
“Si un profeta pretende hablar en mi nombre sin que yo se lo haya mandado, o si habla en nombre de otros dioses, morirá” (Deuteronomio 18:20).
“Al que ofrezca sacrificios a otros dioses fuera de Yavé lo mataréis” (Éxodo 22:19).
“Si un hombre yace con su hermana hija de su padre o de su madre y ve su desnudez y ella la de él, serán exterminados en presencia de todo el pueblo” (Levítico 20:17).
“Si un hombre yace con una mujer durante su menstruación y descubre su desnudez, ambos serán borrados de en medio de su pueblo” (Levítico 20:18).
“Si alguno comete adulterio con la mujer de su prójimo, morirán los dos, el adúltero y la adúltera” (Levítico 20:10).
“Si se sorprende a un hombre acostado con una mujer casada, ambos morirán” (Deuteronomio 22:22).
“Si alguno yace con la mujer de su padre, morirán los dos” (Levítico 20:11).
“Si un hombre yace con su nuera, los dos morirán” (Levítico 20:12).
“Si la hija de un sacerdote se prostituye, será quemada viva” (Levítico 21:9).
“El que le pegue a su padre o a su madre morirá” (Éxodo 21:15).
“El que maldiga a su padre o a su madre morirá” (Éxodo 21:17 y Levítico 20, 9).
“El que no obedezca al sacerdote ni al juez morirá” (Deuteronomio 17:12).
“Ningún varón que tenga un defecto presentará las ofrendas, ya sea ciego o cojo, desfigurado o desproporcionado, enano o bisojo, sarnoso o tiñoso, o jorobado, o con un pie o una mano quebrados o con los testículos aplastados” (Levítico 21:18).
“Si compras un esclavo hebreo, te servirá seis años” (Éxodo 21:2). “Si un hombre vende a su hija como esclava, ésta no recuperará su libertad como cualquier esclavo” (Éxodo 21:7).
“Si un hombre hiere a su esclavo o a su esclava con un palo y los mata, será reo de crimen. Pero si sobreviven uno o dos días no se le culpará porque le pertenecían” (Éxodo 21: 20).
“Si un hombre hiere a su esclavo en un ojo dejándolo tuerto, le dará la libertad a cambio del ojo que le sacó” (Éxodo 21:26).
“No le devolverás a su amo el esclavo que haya huido y se haya acogido a ti. Se quedará contigo en tu casa” (Deuteronomio 23:15,16).
“Si una muchacha virgen está prometida a un hombre y otro se la encuentra en la ciudad y se acuesta con ella, entonces los sacaréis a ambos a la puerta de la ciudad y los apedrearéis hasta que mueran: la joven porque no pidió ayuda, y el hombre porque deshonró a la mujer de su prójimo” (Deuteronomio 22:23, 24).
Saludos!!!
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